portada

SECCIÓN DE OBRAS DE HISTORIA
Fideicomiso Historia de las Américas
Serie Ciudades

Coordinada por
ALICIA HERNÁNDEZ CHÁVEZ
y
EDUARDO MATOS MOCTEZUMA

Tenochtitlan

EDUARDO MATOS MOCTEZUMA

TENOCHTITLAN

 
 

Fondo de Cultura Económica

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
EL COLEGIO DE MÉXICO
FIDEICOMISO HISTORIA DE LAS AMÉRICAS

Primera edición, 2006
   Cuarta reimpresión, 2014
Primera edición electrónica, 2016

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio. Todos los contenidos que se incluyen tales como características tipográficas y de diagramación, textos, gráficos, logotipos, iconos, imágenes, etc., son propiedad exclusiva del Fondo de Cultura Económica y están protegidos por las leyes mexicanas e internacionales del copyright o derecho de autor.

contraportada

Índice

Presentación

Introducción

I. Antecedentes: Teotihuacan y Tula

Teotihuacan, o la relación con lo divino

Tula, capital de los toltecas

Reflexión final

II. De Aztlan a Tenochtitlan

Los orígenes de un pueblo

Coatepec, imagen de Aztlan y de Tenochtitlan

III. Fundación de Tenochtitlan

El mito de la fundación de Tenochtitlan

Planificación de la ciudad

Los primeros años de la ciudad: de la fundación a la liberación

IV. La ciudad: su espacio sagrado

El espacio sagrado o habitación de los dioses

El Templo Mayor

El Templo Mayor en los códices

Simbolismo del Templo Mayor

Otros edificios del recinto sagrado

V. El espacio profano o la habitación de los hombres

Planificación de Tenochtitlan

La habitación de los nobles

La habitación popular

El mercado

Transporte y abastecimiento de agua potable

VI. Los habitantes de la ciudad

Los pipiltin

Los pochteca o comerciantes

Los macehualtin

La economía

VII. Del nacimiento a la muerte

Nacimiento

Educación

Matrimonio

Vejez y enfermedad

Muerte

VIII. Cosmovisión y calendario

IX. La conquista

Plan de ataque de Cortés y armas con que se contaba por ambos bandos

Cronología de Tenochtitlan

Fuentes bibliográficas y hemerográficas

Presentación

EL FIDEICOMISO HISTORIA DE LAS AMÉRICAS nace de la idea y la convicción de que la mayor comprensión de nuestra historia nos permitirá pensarnos como una unidad plural de americanos y mexicanos, al mismo tiempo unidos y diferenciados. La obsesión por definir y caracterizar las identidades nacionales nos ha hecho olvidar que la realidad supera nuestras fronteras, en cuanto ésta se inserta en procesos que engloban al mundo americano, primero, y a Occidente, después.

Recuperar la originalidad del mundo americano y su contribución a la historia universal es el objetivo que con optimismo intelectual trataremos de desarrollar a través de esta colección que lleva precisamente el título de Historia de las Américas, valiéndonos de la preciosa colaboración de los estudiosos de nuestro país y, en general, del propio continente.

La Serie Ciudades tratará de desentrañar los orígenes, formación del espacio urbano, la estructura y las funciones de las ciudades, pero sobre todo sus componentes sociales, políticos y culturales y sus transformaciones a lo largo del tiempo. Se trata, por otra parte, de hacer explícitas sus estructuras internas y su funcionamiento, respetando su propia cronología y proceso, pero siempre tratando de arribar a un análisis que identifique y caracterice los rasgos contemporáneos que las distinguen, marque sus problemas y, en lo posible, sea capaz de trazar sus proyecciones futuras.

La continuidad de nuestras series ha sido posible gracias al apoyo incondicional de la actual Directora del Fondo de Cultura Económica, Consuelo Sáizar, y a su personal, al que debemos el excelente cuidado de nuestras publicaciones.

ALICIA HERNÁNDEZ CHÁVEZ
Presidenta del Fideicomiso Historia de las Américas

Introducción

LA CIUDAD ES LA EXPRESIÓN EVIDENTE de sociedades complejas de la antigüedad que llegaron a reunir a miles y miles de personas dentro de un espacio específico. En ella se asientan los poderes tanto humanos como divinos y se manifiesta la división social y las relaciones que se establecen entre sus habitantes, ya sean los de la propia ciudad o los del campo, además de incluir en su distribución interna espacios de gobierno, de administración, habitacionales, de intercambio, religiosos, viales, defensivos y otros más. Por otra parte, el aspecto cronológico y el crecimiento de la urbe son necesarios para entender su desarrollo. La fundación, el crecimiento y la decadencia de la ciudad nos hablan de tiempo y espacio además de tratar lo relativo al comercio, influencia y expansión a otras regiones ya que la ciudad guarda relación con otros centros similares. Todo ello nos lleva a mostrar a la ciudad desde un punto de vista integral en donde el hombre, de una manera u otra, plasma su propia esencia, que queda expresada a través de la ciudad misma.

El Colegio de México y el Fondo de Cultura Económica abren una nueva serie dedicada al estudio de diversas ciudades antiguas que tuvieron importancia fundamental en la historia de América. Con Tenochtitlan se inicia este ambicioso programa que habrá de incluir varios tomos más dedicados a otras tantas ciudades. Hay ciudades lacustres como Tenochtitlan; Teotihuacan se encuentra en un pequeño valle, en tanto que Xochicalco y Monte Albán están en lo alto de cerros cuyas laderas se aprovechan; Copán y Palenque nacen en la selva y Paquimé en una región árida. No todas han sido excavadas con igual intensidad, por lo que la información con que contamos va a variar de una a otra.

Para la ciudad de Tenochtitlan partimos de dos fuentes del conocimiento: la arqueología y las crónicas del siglo XVI y principios del XVII. Ambas se complementan y si bien en el caso de la segunda la información pudo haberse exagerado por parte del cronista, cabe resaltar algo que hemos repetido en varias ocasiones: buen cuidado tuvo el cronista fraile, a diferencia del soldado que trataba de obtener prebendas con sus hazañas, de apegarse a lo que se le refería por sus informantes o lo que observaba, pues trataron de dejar puntual constancia de las particularidades de las sociedades acerca de las que escribían, especialmente en los asuntos que atendían a los aspectos religiosos y de costumbres. Sin embargo, hay que actuar con prudencia, pues cada caso narrado por los cronistas debe ser inscrito dentro del contexto en que se da. Por otra parte, los mitos y la historia que se entretejen a lo largo de determinadas narraciones son igualmente válidas para la comprensión del fenómeno estudiado, si bien hay que ponderar el papel que ambos desempeñan en él.

De esta manera podemos analizar los antecedentes de la ciudad de Tenochtitlan y averiguar cómo urbes más antiguas como Teotihuacan y Tula jugaron un papel preponderante para su establecimiento. En el capítulo I se verá todo lo relacionado con esto. El capítulo siguiente trata acerca de los antecedentes del pueblo mexica, desde su salida de la real o mítica ciudad de Aztlán hasta llegar a asentarse en medio del lago de Texcoco. En el capítulo III veremos la manera en que mito e historia se conjugan desde el momento en que se funda la ciudad hasta la liberación del yugo de Azcapotzalco y el papel de los primeros gobernantes. A continuación vienen capítulos dedicados al espacio sagrado o lugar de habitación de los dioses y su importancia simbólica, en donde el dato arqueológico cobra todo su significado unido a las crónicas que a ello se refieren; después estaremos ante el espacio profano o lugar de la habitación de los hombres. La pregunta obligada surge de inmediato: ¿quiénes hicieron todo esto? El capítulo siguiente nos da respuesta al hablar de los habitantes, sus clases sociales, economía, y otras características sociales y políticas. De inmediato se atiende lo relativo a la vida cotidiana del mexica, desde el nacimiento hasta la muerte, para pasar al análisis del calendario y la cosmovisión de este pueblo. Para finalizar, se verá el momento en que los españoles tocan tierras de Mesoamérica y los factores que intevienen para el triunfo peninsular.

Con todo esto, habremos visto el principio y el fin de Tenochtitlan, ciudad sobre la que se asentó la ciudad colonial y la actual ciudad de México. Cada vez que los arqueólogos penetramos en el subsuelo de la ciudad, hallamos los vestigios que hace 500 años o más quedaron allí depositados. La búsqueda del tiempo perdido aún no termina…

Antes de comenzar queremos expresar nuestro agradecimiento a la doctora Alicia Hernández, presidenta del Fideicomiso Historia de las Américas y profesora investigadora de El Colegio de México, pues a ella se debe en mucho el que hoy podamos remontarnos a través de la arqueología y la historia muchos siglos atrás para recorrer, paso a paso, los intrincados caminos de las ciudades que fueron.

EDUARDO MATOS MOCTEZUMA
San Jerónimo, mayo de 2004